Adrian Newey, seguramente la figura más codiciada de la parrilla de la Fórmula1, sigue manteniéndose fiel a Red Bull. El diseñador jefe del equipo del momento, no se deja querer por ningún otro equipo y sigue uniendo su futuro a la escudería vencedora en 2011. Ferrari, que lo considera el último genio de la Fórmula1, como muchos otros, han pretendido al revolucionario ingeniero, pero Nerwey lo tiene muy claro.

La presencia del responsable de Red Bull al volante de una Maserati MC12 en las 6 Horas de Vallelunga el mes pasado levantaron las suspicacias de más de uno. Era la segunda vez este año Adrian que corría con un coche impulsado con un motor salido de Maranello; anteriormente había corrido con un Ferrari F430 las 6 Horas de Misano. “No, tenemos que separa mi trabajo de mi vida privada”, respondió Newey cuando posteriormente fue preguntado sobre esta coincidencia.

Además, Newey desgrana una de las claves de porque sigue en Red Bull en clave de desafío y de posterior éxito deportivo. “Antes de llegar a Red Bull ya había ganado con Williams y con McLaren. Pero Red Bull era un nuevo reto donde no solo me iba a encargar del diseño aerodinámico sino de crear toda la infraestructura. Esperábamos y soñábamos en ganar carreras y el título. Tener éxito da una motivación especial y no es fácil abandonar una escudería así”, apuntaba el piloto-ingeniero.

Además, Adrian Newey se ha quejado de los cambios para la próxima temporada, en la que considera que han perdido la ventaja que tenía Red Bull con la prohibición del los difusores soplados en2012. “Nos han roto el juguete” afirmaba en sus declaraciones.

Todo lo que hace Red Bull no inspira confianza en nadie y siempre va seguido de un tremendo ocultismo. De hecho, enFerrari no se fían y lo consideran sólo palabras.

Ambos conjuntos han abandonado la FOTA, y el lío en torno a la reducción de costes sigue presente. Además la escudería de la bebida energética sigue jugando al ratón y al gato en la investigación que está sufriendo y los pocos datos dados en la auditoría recibida son desautorizados mutuamente por los dos cabecillas del equipo, Horner y Helmut  Marko.